Tokio II . Marzo 2008


....había abandonado mis relatos de Japón 2008, por un tiempo. Aquí continúo...


Hoy de regreso en Tokyo.


El metro de Tokyo no es tan moderno como se puede uno imaginar, y por ende no esta hecho para el viajero… es bastante incomodo. Casi no hay escaleras automáticas y uno va como “sardina enlatada” con la opción a respirar con las justas. Imagínense eso además del equipaje que uno lleva.


Después de pasarme pacientemente 3 horas en la oficina de Bus y tren en el barrio de Ginza, para comprarme los siguientes billetes que necesitaré para el resto del viaje, continué mi paseo sin rumbo por dicho barrio donde las tiendas de los grandes diseñadores de moda están situadas. La verdad que mi interés en este barrio no eran aquellas tiendas si no, otros ..... Entre ellos: el Salón Leica donde se podía ver desde la primer modelo Leica hasta el más moderno, además de una exposición espectacular.

En mi vista por Ginza también estuvo el Foro Internacional de Tokyo, ejemplo arquitectónico contemporáneo que merece la pena contemplar (desde dentro sobre todo) y visitar. En el foro se haya el museo del arroz. Lamentablemente no hay traducción ni siquiera al inglés. A continuación me dirigí hacia el museo de arte Idemitsu, colección de trabajos del monje zen Sengai y luego a uno de los mejores jardines de Tokio: Hama Rikyu Teien, antiguamente fue territorio exclusivo de los shoguns.


El apetito empezó a acentuarse y acudí al “department store” o “grandes almacenes” Mitsukoshi que como todos los grandes almacenes en Japón, tiene un super mercado, al que ellos llaman depachika . De por sí , todos los depachikas resultan un paraíso para cualquier cocinero o aficionado, apasionado por la cocina japonesa . Mitsukoshi yo creo que debe ser el “Disneylandia” para los aficionados y apasionados de esta cocina y de las tiendas y mercados culinarios. Es realmente impresionante e increíble ver todo lo que uno encuentra ahí y de la manera en que lo presentan. Si fuera dueña de un supermercado, aspiraría a tener uno como ese!
Hice mi recorrido por aquel depachika con degustación incluida para ir abriendo el apetito y continuar mi periplo hacia Awajicho por la zona de Kanda, en el centro de Tokyo, en donde se encuentra el restaurante de fideos Soba mas recomendado de la ciudad: Kanda Yabusoba, el que existe desde 1880 , aunque el actual después del terremoto de 1923 fue reconstruido y mantiene el aspecto de la arquitectura de Tokyo de años atrás, con un jardín japonés en la entrada. Es un oasis en medio de la tugurizada ciudad.


Tomé el kamo-nanban, soba en dashi y shoyu con pato y cebolleta fina. Como acompañamiento : yaki nori (nori tostado) que se remoja en shoyu y wasabi fresco. Tambien me pedi wasabi imo, que es yuca cruda rallada junto con wasabi fresco (tiene una textura bastante ligosa). Te traen shoyu y vinagre para aderezar.
Al final, cuando uno ha terminado el festín te traen un té de soba. Que reconforta el espíritu de que manera!

Mi paseo continúo por Jimbocho, el barrio de las librerías. Al sur del cruce de Yasukuni-dori y Hakusan-dori, por yasukuni dori hacia el sur hay varias librerias llenas de libros apiñados de segunda mano, antigüedades y nuevos. De arte, literatura, narrativa , etc. Issei-do es una buena que además en el 2do piso tiene libros en lenguas extranjeras. Que lugar para mas acogedor, típica librería antigua, con olor a papel viejo amarillento. Había cada tesorito al que había que resistirse, sin embargo sucumbí ante la primera edición del primer libro escrito en inglés sobre la ceremonia del té.
Unas diez tiendas más al sur hay otra librería con libros nuevos y en el 5to piso venden libros en inglés sobre temas orientales, también. Otro dato más para comprar libros en inglés sobre temas orientales y sobre todo japoneses, así como también sobre temas occidentales es en Marunouchi.

Los días siguientes continuaron en el “sin parar” de estimulación visual y gustativa sobre todo.
Visitas a Museos de Arte Mori y el Museo de Arte Contemporáneo de Tokio , el Museo de Nacional de Tokio, el Museo Watari de arte contemporáneo.

Para relajar y disipar la mente después de ese deleite a través de las artes japoneses caí en puestos de comida en la calle de onigiris (bolas o triangulos de arroz rellenas o aderezadas con distintos sazonadores. No me cansaría de comer esto nunca )y en más depachikas.


También en restaurantes como el restaurante “Birdland”, uno de los mejores restaurantes de yakitori de la ciudad.
En el Birdland las brochetas más sabrosas fueron las de corazón con shichimi Togarashi, la de cuello de pollo con piel a la pimienta de Sansho , el tofu recién hecho y la de nueces Ginko. Esta última además de ser sabrosa, es muy saludable ya que tiene propiedades que ayudan a mejorar la memoria (esa debería de tomar todos los días), además se conocen sus otras propiedades que ayudan a aliviar la resaca, tos y asma. Las hojas de este árbol contienen flavonoides que estimulan la circulación sanguínea y evitan que las plaquetas se aglutinen, disminuyendo así el riesgo de trombosis y crisis cardiacas. Neutralizan también los radicales libres, así reduciendo el riesgo de tener cáncer.
Se cree que el árbol de Ginko existe hace más de 100 millones de años y son árboles muy longevos ya que se han encontrado algunos con más de mil años de antigüedad. Es originario del norte de China y fue uno de los pocos árboles que quedó en pie después de la bomba atómica de Hiroshima.


Otro especializado en yakitory al que fui queda en Ebisu y el teléfono es 0354560255, pero no recuerdo el nombre…. Aquí el oyakodon, un bowl de arroz con huevo revuelto medio crudo y pollo con cebolleta fina y la brocheta de carne picada de pollo con salsa yaki y yema de huevo cruda , fueron los platos que más me gustaron.


Otro que uno no puede perderse es el Izakaya (tipo un bar de tapas japonesas) Akaoni (03 34109918 y www.akaoni39.com )al que Mika, mi amiga japonesa me llevó. Realmente este es un lugar en el que uno se siente en Tokio tradicional. Para llegar a él,pasa uno por calles pequeñas y poco iluminadas, donde no hay edificios altos. El local es pequeño, con paredes de madera una barra larga y unas 6 mesas. La “sommelier” de Sake traía grandes botellas y explicaba con gran detalle cada una de ellas.Es una experta, no es que le entendiese algo. Mi japonés (hoy ya olvidado) no pillaba ni una palabra, pero si pude percibir su alto conocimiento y gran experiencia en el mundo del Sake, además de la traducción que recibí de Mika. Aquí se encuentran sakes que es muy probable que no se vean en tiendas. Los grandes productores de sake están familiarizados con este pequeño "huarique".
Que ganas me dió de convertirme en una sommelier de Sake, es con la bebida alcohólica que más disfruto.El mundo del sake es igual de complejo y variado como el del vino. Este lugar ha sido uno de mis preferidos en todo el viaje.

En el barrio de Asakusa se encuentra un restaurante que ya cuenta con la sexta generación de chefs que dirige el restaurante Komagata Dozeu. La especialidad es el dojo, un tipo de anguila pequeña de río. Es un pez delicado y sabroso que es preparado de diez maneras distintas en este lugar. El restaurante es de por si un viaje al Japón tradicional que no se deja ver con tanta frecuencia en Tokio.

El viaje por este Tokio tradicional en el barrio de Asakusa continúo por la calle Kappabashi dori, especializada en utensilios y herramientas para la cocina y salón. Hay todo lo que uno pueda (y no) imaginar. Una locura! Sencillamente quería llevarme todo!

En el barrio de Ueno, a poca distancia de Asakusa se encuentra la única galería comercial al aire libre de Tokio: Ameya Yokocho. Fue famosa como mercado negro tras la segunda guerra mundial y aún conserva parte de ese ambiente con vendedores que gritan y puestos de pescado fresco, pescado seco, especias, frutas, algas y setas secas, que conviven con los puestos de ropa, zapatos y cosmética


Hice unas cuantas visitas más a restaurantes, como el Maisen, especializado en tonkatsu (filetes de cerdo negro japonés empanados).El Sakata , especializado en udon, el Ten – Ichi, uno de los mejores y más antiguos restaurantes de tempura de Tokio. La tempura es ligera, aireada y crujiente. Yonehana, restaurante de cocina japonesa tradicional especializado en la deliciosa y sabrosa unagi (anguila).Otro que me llevó mi amiga Mika, al que iba desde pequeña con su familia y no recuerdo el nombre….era especialiado en Kushiage (brochetas de vegetales, mariscos y carne arrebozadas y fritas ).
Para los mejores dulces japoneses : Centaro en el barrio de Ginza

Mi última noche en Tokio la celebré en el restaurante kaiseki, Wake-tokuyama. La comida espectacular y el ambiente del restaurante del estilo japonés , moderno y acogedor.

Como verán no hice ninguna visita a un restaurante de sushi y sashimi, habrán algunos que me critiquen por esto, pero la razón por la que no lo hice fue porque después de haber probado en dos oportunidades uno de los mejores sashimis y sushis de mi vida en Kyushu (región conocida por tener variedad de pescados locales, donde se pueden tomar más frescos que en Tokio, ya que los pescados de esta zona son enviados también a la lonja de Tsukiji).
Me quedé más que satisfecha. Simplemente decidí quedarme con esos dos recuerdos grabados en mi memoria. No quise tomar el riesgo de remplazarlos con otro que no llegase al mismo nivel. Además en Tokio comer sushi y sashimi es bastante más caro, y preferí guardar ese dinero para mis visitas a los restaurantes especializados en Kaiseki donde además, te dan siempre en los menús de degustación algo de sashimi y toda una variedad de platos desconocidos para mi hasta ese entonces con los ingredientes de estación.


Desde antes de irme a Japón tenía bien claro que el propósito de este viaje culinario era descubrir la comida japonesa más allá del sushi y sashimi.



Para ver fotos de este relato ir a: Fotos Tokio 2008

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